No todos los tatuajes envejecen bien.
Con el paso del tiempo, algunos pierden definición, ya no representan lo que somos o simplemente no cumplen con el resultado esperado.
El cover up consiste en estudiar el tatuaje existente y crear un nuevo diseño que lo integre o lo oculte de forma equilibrada, respetando la piel y buscando siempre un resultado estético y coherente. Cada caso es distinto y requiere un análisis previo para conseguir el mejor resultado posible.