Un tatuaje personalizado no es una imagen sin más.
Es el resultado de un proceso creativo donde la idea, el cuerpo y el estilo se trabajan en conjunto para crear una pieza única.
Cada diseño se desarrolla desde cero, teniendo en cuenta el significado que hay detrás, la anatomía de la zona elegida y el acabado final que se busca. El objetivo no es solo que el tatuaje se vea bien el primer día, sino que mantenga su fuerza, equilibrio y personalidad con el paso del tiempo.
Aquí no se adaptan diseños genéricos: se crea un tatuaje pensado exclusivamente para ti.